martes, 4 de noviembre de 2008

David Campos y Roberto Tábano: OFERTA Y DEMANDA


DAVID: Perpetuamente se repite el día al que no le queda fuerza para eternamente ir sin pedir nada a cambio. El día se repite como orines goteando en la cama del insomne.
ROBERTO: Ves por el camino tachado, yo me quedo aquí tumbado, recordando el último olvido.
DAVID: Las palabras del filósofo son únicamente literarias, la vida gira entorno al lenguaje. Hay una polla tiesa que apunta también al filósofo y al lenguaje. Hay un ser humano que ha roto las cadenas del contacto con el otro.
ROBERTO: Un paisaje vistoso, ciertamente.
DAVID: Como una lágrima o una gota de sangre; yo me quedaré cagado de miedo en un rincón.
ROBERTO: Ése debe ser el doctor. Actúa según lo previsto.
DAVID: Yo me puse a cantar Hip Hop y todos salieron corriendo, y ahora me pregunto melancólico: ¿Es que la gracia del señor no ha llegado a mi garganta deteriorada por el humo y los malos modos?
ROBERTO: Han colocado micrófonos por toda la sala, no menciones… ya sabes.
DAVID: Sólo conocemos la verdad los elegidos, es decir tú y yo, será mejor callar y sonarse los mocos. Realmente somos unos niños salvajes.
ROBERTO: Abrígate bien si sales. Cuidado con los zeppelines y no hables con los saltimbanquis desamparados del juicio final. Te estaré observando por el ojo cósmico que me compré ayer o también por el ojo del culo del dios de los miércoles al mediodía.
DAVID: Veo que los espejos han desaparecido. ¿Es un suelo ésta política para fuertes que creen en todo?
ROBERTO: ¡No soy responsable de la pérdida de tus cabellos!
DAVID: Pero amigo: ¿Es que no ves que nos quieren petar el culo?
ROBERTO: Nuevamente me has deslumbrado con tus encantos. Me ruborizo y me miro en el espejo abierto de par en par que hay detrás de la imagen sagrada de la polilla.
DAVID: El maquillaje queda muy bien en las fotos, me alegro de que te sientas tan bien. Ahora ya podemos participar tranquilamente en el torneo de futbolín. Eres todo un nervio. Perdona mis palabras juguetonas, todo tiene un precio.
ROBERTO: Por cada hora que permanezcas mirando fijamente los ojos de la esfinge, te obsequiaré con un minuto de frío glaciar. Si yo tengo más naranjos y tu tienes más almendros, dime : ¿Cómo coño pretendes exterminar al público?
DAVID: Dios mío del cielo y demás, perdona a este pecador tan joven y tan inexperto. Dios mío padre de todos, la vida es para tratarla de tú a tú y este pecador es una montaña que se derrumba osadamente en los límites del camino y de la verdad. ¡Perdónalo, dios mío!
ROBERTO: Aclárate la voz con los restos del vino sagrado y dime, dime de una vez, si el silencio que nos vomita es obligatorio o sólo una décima parte del miedo social que provocan las moscas naranjas que pululan por la consulta de tan ilustre psicoanalista perturbado.
DAVID: Bye camarada.
ROBERTO: Nos vemos y cuidado con la lluvia de fuego.

2 comentarios:

Lucas.- dijo...

jaja.. lluvia de fuego?!

happy bodeguero dijo...

Sí , siempre le digo a mis amigos que no se preocupen por si llueve mucho, que se imaginen si en vez de agua del cielo cayera fuego. Eso si sería complicado....