DAVID: ...la calle es calle, pero yo me pongo nervioso y escribo
Palabras sin valor, porque el valor en mi discurso
Da igual, sin la chica en el jeroglífico. Las palabras me atormentan
Sin techo. En la calle todo pasa y no se corresponde
Con la televisión ni la cocaína. Es mejor pensar en un mundo
Irreverente perfumado de gestos mentirosos. Humo entre cínicos payasos
Individuos melancólicos que ya no tienen tiempo ni para sufrir.
El hedonismo llega a mí y ni siquiera sé reconocerlo.
Todo es un poema mal escrito y una explicación paranormal.
Yo busco la etiqueta y no la quiero. Yo busco una palabra recaudadora y no la quiero.
Yo creo que todo lo hago igual y muevo ideas de un sitio a otro sin encontrar cama.
La calle es calle y nadie lo sabe. El vagabundo me mira y yo sé que sabe por lo menos una cosa más que yo. Yo no quiero justificar mi vida pero lo hago. El dolor ya no me espera porque todo ha pasado. Seguro que caigo sin diferenciar entre el dolor constructivo y el castigo. El castigo lo merezco pero no lo quiero.
La calle es calle y yo ando sin saber porque. Es un circuito cerrado que me reconoce pero no me habla. La cara ya muestra cicatrices. El estigma me espera y la reconciliación con la vida no es segura. Pero yo no quiero la seguridad. Hablo de la muerte porque sé que no llega. Hablo del suicidio porque sé que no llega. La calle es calle y el tiempo no importa sin la vida. Busco una ventana. Busco una ventana. El circuito se va haciendo pequeño mientras yo intento seducir. La palabra ya no me interesa pero no tengo nada más. Intronspectivamente soy mentiroso hasta conmigo mismo. Necesito de alguien para saber quien soy. La calle es calle y todo está roto...
1 comentario:
"Yo busco la etiqueta y no la quiero"... ¡Es una contradicción tan humana!
Me gustan tus diálogos lírico-delirantes. Te sigo. :)
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